Del autor

En el año 2003 escribí una columna en el diario La Opinión de Cúcuta criticando severamente la poesía del abogado Pablo Chacón Medina. La respuesta del abogado a mi columna fue una demanda penal por injuria y calumnia en un proceso amañado en el que Pablo Chacón pide una indemnización de 500 millones de pesos y cárcel para el columnista. Además exige que me retracte de mis opiniones académicas sobre su producción literaria. Cosa que no voy hacer. El caso ya cumple cuatro años. Dentro de poco, la juez que lleva el proceso citará a las partes implicadas a una audiencia pública. Allí se hará una valoración del proceso y se dictará sentencia. Para que el lector se forme su propia opinión sobre el caso, este blog brindará toda la información.


El verdadero uribismo

Renson Said

El reciente escándalo de los para-congresistas muestra el verdadero rostro del uribismo. Y no es, como dice la prensa, que el paramilitarismo se tomó el Congreso de la república. Como antes se decía que el narcotráfico se tomó la política en tiempos de Samper. Creo que la cosa es al revés: la política en Colombia siempre ha sido corrupta y la fuerza de esa misma corrupción la ha llevado a penetrar todas las capas delincuenciales de la sociedad.


Tampoco quiero decir con esto que todos los políticos colombianos sean corruptos. Si no que la estructura del país está diseñada precisamente para que sean los más corruptos quienes ganen las elecciones. Y las ganan: apagando la luz, como Misael Pastrana. O, apunta de masacres, como presuntamente hacía el representante Eric Morris. O a punta de machete, como hacían en Sucre.


Es una vergüenza. Y una canallada. Ahora el país sabe por qué razón los parlamentarios aplaudían hace dos años las intervenciones de Mancuso, Báez e Izasa, en el Salón Elíptico del Congreso de la República. Aplaudían a sus jefes paramilitares. Y al aplaudirlos se aplaudían ellos mismos en una complicidad criminal que hubiera hecho sonrojar al mismísimo Asurbanipal que, en la antigüedad, pasó a cuchillo a toda Mesopotamia sin que le temblara el pulso.


¿Por qué hasta ahora se vienen a dar cuenta de algo que todo el mundo sabía? Los paramilitares están en más de medio país. En Córdoba, por ejemplo. Allí también tiene su finca el presidente Álvaro Uribe. Y francamente a mí me cuesta creer que ese tipo tan astuto, tan de mano dura, tan de corazón grande, que es nuestro presidente, no se haya percatado que sus vecinos y cuidanderos de la región eran paramilitares.


Es vergonzoso todo esto. Pero parece que a nuestros políticos les importa un bledo. Se burlan del país. El ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, señaló a los implicados con el paramilitarismo como "buenos ciudadanos". El partido de la U y Colombia Democrática, los partidos a los que pertenecen los sindicados guardan un silencio cómplice. Son partidos uribistas. Es decir, pusieron votos para la elección de Álvaro Uribe: son buenos ciudadanos.


Ya es hora de que también en Cúcuta se investigue la influencia paramilitar en la política. Esos asesinatos que quedan en la impunidad, esos estudiantes que salieron de la ciudad bajo amenazas de muerte. Esos dineros que financiaron campañas. En fin: esa manera uribista de hacer política.


De pronto es cuestión de tiempo. Porque aquí sí que hay mucho de eso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Señor Renson Said, su forma de decir las cosas es el ejemplo mas claro de comohacer periodismo y como decir las cosas sin tapujos, claro me imagino que no leha hecho falta la amenaza amedrantadora de muerte, me da orgullo queud siga diciendo las cosas sin pelos en la lengua y como deben ser, ojala la gente dejara de leer periodicos como el tiempo y de escuchar noticieros como RCN,pero que se le va a hacer
saludos desde cucuta